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ANOMALOCHROMIS THOMASI

Nombre común: "Pez joya enano", "cíclido joya enano".
Orden: Perciformes.
Familia:
Cichlidae
Genero:
Anomalochromis
Referencia: Greenwood, 1985
Biotopo:
Arroyos de aguas claras y arroyos que discurren por la selva tropical virgen, de condiciones fisicoquímicas semejantes a las "aguas negras" del continente suramericano. La irregularidad del medio fluvial en el hábitat de Anomalochromis thomasi puede que explique su robustez relativa en cuanto a parámetros del agua se refiere.

Distribución: Oeste de África, en los ríos de las costas de Sierra Leona (río St. John), Guinea (río Konkouré, Daget, 1962) y Liberia, (Schultz, 1942).
Forma:
Bastante alargado y comprimido lateralmente, semejante a la de los "peces joya" más comercializados (Hemichromis bimaculatus, H. lifalili o H. guttatus, por ejemplo); tanto la aleta dorsal como la anal son relativamente grandes, ensanchándose hacia la zona posterior.
Coloración:
El fondo es de un color beige bastante uniforme, con puntos azules recorriendo todo el cuerpo. Los machos dominados y las hembras presentan un sobrecoloración con marcas grisáceas variables, siendo común una barra transversal a la altura de los ojos. Las aletas presentan iridiscencias azules y rojizas que se acentúan durante la época de reproducción y los primeros días después de la puesta.
Tamaño:
Alrededor de los 7 cm los machos, algo menos para las hembras (5,5 cm).
Longevidad:
No hay datos fiables
Diferencias sexuales:
Los machos son más grandes y corpulentos que las hembras; éstas presentan una coloración grisácea que se acentúa en momentos de tensión (disputas territoriales, época de reproducción...), tonalidad que pueden adoptar los machos dominados, aunque en menor medida. Asimismo, los machos presentan las aletas dorsal y anal más afiladas, con reflejos dorados, rojizos y azules, menos visibles en las hembras.
Temperatura:
Toleran temperaturas comprendidas entre los 23ºC y los 29ºC, aunque lo ideal sería mantenerlos entre los 25ºC y los 27ºC, de manera que tengamos margen de maniobra para aumentar la temperatura un par de grados para incitarlos a la reproducción.
Agua:
Como hemos dicho, en estado salvaje habita tanto en arroyos de aguas claras como en zonas de condiciones similares a las "aguas negras" suramericanas. Por esto, los Anomalochromis thomasi, al igual que los componentes de los géneros Hemichromis y Pelvicachromis, soportan un rango bastante amplio en cuanto a condiciones fisicoquímicas se refiere. Aun así, conviene alejarse de los extremos, por lo que podríamos establecer el pH entre 6 y 7.5 y una dureza total entre 5ºdGH y 15ºdGH. Debemos tener muy presente que si se producen oscilaciones en los parámetros del agua, éstas deben ser graduales: no soportan cambios bruscos en el ambiente.
Acuario:
Gusta de una plantación abundante combinada con profusión de raíces y rocas, que ofrezca a los peces muchos refugios para la cría. Prefieren una luz tenue, pero si les ofrecemos una decoración adecuada no se muestran tímidos aunque la luz sea potente. Un acuario de 150 litros es suficiente para albergar tres parejas adultas sin problemas.
Alimentación:
Pez omnívoro, que solo mostrará un colorido realmente bello si le ofrecemos una dieta variada y rica en vitaminas. Siente especial predilección por las larvas de mosquito y la artemia salina, pero acepta sin remilgos todo tipo de preparados comerciales (escamas, sticks, alimento granulado, etc.); agradece un aporte vegetal en la dieta.
Comportamiento:
Peces muy recomendables para recrear un biotopo fluvial africano, compatible con los representantes del género Pelvicachromis, que ofrece pocas restricciones en cuanto a combinaciones posibles se refiere. Por su reducido tamaño, no se debe asociar con peces de talante excesivamente agresivo (Hemichromis bimaculatus, H. elongatus, etc.). Algunos autores han señalado que puede verse relegado a un segundo plano a la hora de comer si lo acompañamos de carácidos de gran tamaño y comportamiento vivaz, tales como Phenacogrammus interruptus, pero parece ser que éste problema no existe en los ejemplares criados en cautividad. Como cíclido que es, se muestra territorial a la hora de defender su territorio (unos 40 centímetros cuadrados), pero no llega a ser agresivo, hecho que lo deja en desventaja ante cíclidos más grandes o beligerantes. Parece ignorar a todo ser vivo que no se acerque a su zona de influencia, por lo que es posible mantenerlo con pequeños carácidos y peces que frecuenten la superfície del acuario (Pantodon bucholzi). Cabe destacar que fuera de la época de reproducción no es raro ver a los ejemplares de un mismo acuario formando una especie de cardumen jerarquizado, al estilo de las "familias" de Neolamprologus brichardi.
Reproducción:
Sienten especial predilección por los espacios semiabiertos, quedándose a medio camino entre los frezadores de sustrato abierto y los que prefieren cavidades y grutas prácticamente inaccesibles. Normalmente, escogen la sombra de una planta cercana a una roca y cavan un pequeño hoyo para depositar los huevos, que pueden llegar a ser muy numerosos (entre 400 y 500), dependiendo de la madurez y la predisposición de la hembra.
Los huevos tardan en eclosionar unas 50 horas a una temperatura cercana a los 27ºC, aunque podemos acelerar el proceso sensiblemente aumentando un par de grados la temperatura. Los dos días posteriores a la eclosión los alevines se mantienen adheridos a una roca cercana o en el anverso o reverso de una hoja, bajo la atenta mirada de los padres.
El tercer día empiezan a pasear por el acuario acompañados de ambos padres, los cuales se turnan para defender la periferia de su territorio de eventuales incursiones peligrosas para su prole. A pesar del cuidado biparental, parece ser que la hembra se ocupa más directamente de los alevines, mientras el padre vigila ante posibles agresores. El crecimiento de las crías es desesperadamente lento en comparación de cíclidos más conocidos como Pelvicachromis pulcher, hecho que dificulta su supervivencia ante la presencia de otros peces.
El cuidado paterno concluye al mes de la eclosión más o menos, aunque son frecuentes los casos de canibalismo si la puesta no ha sido excesivamente prolífica, empezando de nuevo el ciclo reproductivo. Los ejemplares juveniles maduran sexualmente hacia los 9 meses, con un tamaño cercano a los 4 cm.


 
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