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Pyxicephalus adspersus

Nombre común: Rana toro africana.

Orden: Anura
Familia: Pyxicephalidae
Género: Pyxicephalus

Referencia:
Tschudi, 1838

Distribución: Parece ser que está extendiendo su área de distribución aún así sus mayores poblaciones se encuentran en la África subsahariana de donde es oriunda. *Status: Actualmente su comercialización no está regulada bajo ninguna ley especial ni se encuentra catalogada dentro de ningún convenio de especies protegidas o similar.
Biótopo:
Su hábitat natural incluye sabanas secas, sabanas húmedas, zonas de arbustos secos subtropicales o tropicales, lagos intermitentes de agua dulce, marismas intermitentes de agua dulce, tierras de cultivo, pastizales, y los canales y acequias.
Forma:
Se trata de un anuro corpulento provisto de una cabeza ancha sin llegar a abandonar la típica forma de rana con un hocico ligeramente puntiagudo. Presenta dos ojos situados en la parte más alta de su cabeza delante los cuales podemos observar un par de orificios nasales. La piel es lisa pese a presentar algunos ejemplares sobre todo en el caso de machos adultos una serie de repliegues que pueden dar la sensación de rugosidad. Esta provista de una potentes extremidades anteriores y posteriores con sus respectivas membranas interdigitales típicamente adaptadas para nadar..
Coloración:
Es variable en cuanto a tonalidad pero suele seguir un mismo patrón. Los ejemplares juveniles suelen presentar un color verde bastante claro tirando a oliva mientras que conforme se van haciendo adultos ese color oliva del dorso poco a poco se va convirtiendo en más oscuro hasta llegar a alcanzar tonalidades amarronadas semejante al color tierra. La coloración del dorso es muy similar en machos y en hembras mientras que la del vientre es diferente puesto que los machos suelen presentar una coloración amarillenta tirando a anaranjada mientras que las hembras lo suelen tener de color blanco.
Tamaño:
En función nos encontremos ante un macho o una hembra tendremos ejemplares de mayor o menor tamaño. Está estipulado como término medio que los machos alcancen tamaños que superen los 20cm de longitud (cabeza-cloaca) se han llegado a censar ejemplares que medían hasta 25cm!! En el caso de las hembras, tenemos individuos de tamaño mucho más pequeño puesto que en la mayoría de casos no superan los 10cm de longitud.
Diferencias sexuales:
Un poco ya han sido descritas en los apartados anteriores pero vamos a decirlas todas juntas para que quede un poco más claro. En primer lugar, tenemos que los machos son mucho más grandes que las hembras lo cual identifica rápidamente un ejemplar como macho o hembra siempre y cuando no estemos ante ejemplares juveniles. En segundo lugar, la coloración del vientre de los machos incluso cuando son jóvenes suele ser bastante amarillenta de modo que no hay confusión posible con las hembras. En tercer lugar, los machos están provistos de un saco bucal bastante aparente que forma un repliegue en su cuello que resulta inconfundible con el cual emiten su canto típico y como es lógico conforme nos encontremos ante un ejemplar de mayor edad, éste será más evidente.
Temperatura:
Tolera perfectamente temperaturas comprendidas entre los 15ºC y los 30ºC siendo como siempre recomendable en lo posible evitar valores extremos.
Agua:
Como buen anfibio, las ranas toro africanas están ligadas al medio acuático tanto para reproducirse como para refrescarse de modo que es imprescindible que tengan a su disposición en el acuaterrario un recipiente acorde con el tamaño del animal provisto con agua limpia, sin cloro ni metales pesados. No son demasiado estrictas en cuanto a la calidad del agua pese a esto y para evitar enfermedades se recomienda que se mantenga lo más limpia posible.
Acuario:
Estamos ante un animal de grandes dimensiones con lo cual necesitaremos un tanque relativamente grande pero tampoco nos excedamos puesto que es un anuro que pasa la mayor parte del tiempo quieto y rara vez se mueve salvo para refrescarse o cazar a sus presas. Puesto que el rango de temperaturas que tolera es bastante amplio no necesitaremos colocar ningún tipo de calefacción salvo que seamos incapaces de mantenernos entre estos límites lo cual creo que es difícil que no se dé en ningún hogar. El sustrato puede estar basado en típica tierra de jardín exenta de productos químicos y de la cual colocaremos un espesor suficiente para que la rana siempre que lo desee pueda enterrarse. Evitemos la utilización de las típicas cortezas de pino para terrario o todavía peor la utilización de arena puesto que la ingesta por accidente de cualquiera de estos materiales podría darnos más de un disgusto.  La decoración del acuario la podemos basar en algunas cortezas de pino o troncos de los utilizados para acuario si lo deseamos donde el animal pueda esconderse cuando quiera.  La utilización de plantas vivas con ejemplares adultos puede ser un problema puesto que la corpulencia de estos animales hace que sean capaces de tirar por tierra cualquier deseo de mantener un acuario decorado con plantas así que como solución extrema cabe la posibilidad de mantener a las plantas en tiestos de modo que estén un poco a salvo de los animales. En cuanto al tipo de plantas a utilizar pues dependerá un poco de la altura del terrario aunque en principio cualquier planta de interior que tolere la humedad nos servirá: Anthurium, Pothos, etc... No necesitamos una iluminación especial ya que con un fluorescente de espectro completo tenemos más que suficiente y si no colocaramos plantas con la claridad procedente de alguna ventana cercana ya tendríamos solucionado el problema de la iluminación.  Filtraje no es necesario puesto que con los cambios periódicos de la totalidad del agua de baño ya tendremos más que suficiente porque la verdad debido al tamaño de los animales ni con un filtro nos libraríamos de esa tarea.
Alimentación:
Se trata de animales provistos de una gran voracidad capaces de alimentarse de un sinfín de organismos que abarca desde el mundo de los invertebrados hasta los vertebrados. La dieta la deberemos basar en: pequeños ratones o incluso ratones adultos para los ejemplares más grandes (preferiblemente acostumbrar a las ranas a comerlos muertos mediante previo sacrificio de los mismos), grillos adultos, caracoles, mariposas, lombrices, peces, etc... Evitemos el suministro de animales con demasiado contenido de quitina (coleópteros y sus larvas) puesto que resultan bastante indigestos y no debemos utilizarlos más que ocasionalmente y como complemento de la dieta. En principio con una dieta variada no será necesario suministrar ningún complejo vitamínico-mineral a nuestros animales. Las presas pequeñas suelen ser capturadas con la lengua mientras que las de mayor tamaño son capturadas directamente con la boca.
Comportamiento:
Se trata de un animal que pasa la mayor parte del tiempo semienterrado en el sustrato esperando al acecho que se acerque alguna presa de la cual alimentarse aunque a veces se dedique a perseguir las presas directamente no es una cosa muy usual en este animal. Hemos comentado que le gusta refrescarse si bien es cierto que es capaz de soportar épocas de sequía como ocurre en su hábitat natural donde tras pasar la época de lluvias se entierra en el sustrato rodeandose de una membrana mucilaginosa segregada por ella misma que le sirve para protegerse de la deshidratación y espera en este estado de aletargación la llegada nuevamente de las lluvias cuando se vuelve activa y sale de su escondite.
Reproducción:
Su ciclo vital en estado natural está marcado por las épocas de lluvias de modo que tras su llegada los machos salen de sus escondites y se dirigen al agua desde donde emiten sonoros cantos que recuerdan un poco a cuando alguien intenta cantar sumergiendo la cabeza debajo del agua por hacer un símil entendedor. Las hembras de menor tamaño (paradoja en el mundo de los anfibios!!!) se acercan y entonces se produce el amplexo (cópula) tras el cual miles de huevos son liberados y fecundados segundos más tarde por macho. Los huevos quedan en los charcos de agua producidos por las lluvias donde eclosionan y dan lugar a pequeños renacuajos que comienzan a alimentarse de pequeñas algas e invertebrados que por allí rondan hasta que llega el momento de la metamorfosis. Es curioso observar como en ciertos casos el macho tras observar que el pequeño charco se está secando es capaz de abrir nuevos canales hacia charcas próximas donde puedan crecer sus renacuajos todo un gesto de delicadeza en un animal de semejante corpulencia.  


 
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